ISLA DE PATOS Y LA GUAYANA ESEQUIBA: a propósito del Tratado del 16 de febrero de 1942

Jairo Bracho Palma


1. ISLA DE PATOS Y LA GUAYANA ESEQUIBA: a propósito del Tratado del 16 de febrero de 1942


Trinidad española

La real cédula del 8 de septiembre de 1777, separa de la jurisdicción del Nuevo Reino de Granada, las provincias de Cumaná, Guayana, Maracaibo, y las islas de Margarita y Trinidad, agregándolas en los gubernativo y militar, a la Capitanía General de Venezuela. En lo judicial, Maracaibo y Guayana dependerían de la Audiencia de Santo Domingo.[1]

La Gobernación de Trinidad sirvió de soporte activo a los corsarios estadounidenses durante su Guerra de Independencia, proporcionándoles abrigo contra unidades navales inglesas, y abasteciéndolas de pertrechos.[2]

Finalizada la Paz de Versalles  (3 de septiembre de 1783),[3] España disfrutó de diez años de relativa tranquilidad en sus posesiones americanas, en consecuencia, dominó el mar Caribe.

La Corona impulsó políticas de apertura comercial, reordenamiento territorial, expediciones científicas, etc. En el caso de Trinidad, estas medidas fueron exitosas.

La real cédula del 24 de noviembre de 1783, promulgó un reglamento de población y comercio para la isla de Trinidad. Básicamente, permitió la inmigración de extranjeros católicos y el comercio a tasas preferenciales.[4] El flujo comercial se triplicó en tres años. De forma gradual, llegaron ingenieros, cartógrafos, tropas y marina.[5]

 

La estrategia inglesa

Inglaterra mantuvo unas desfavorables condiciones estratégicas en el Caribe, en función de sus políticas de penetración en Tierra Firme (actuales Venezuela, Colombia y Panamá). Las posesiones inglesas en el Arco de Ulises eran dispersas. Jamaica, cerca del seno mejicano, estaba tan al oeste, que su flota tardaría hasta tres semanas para auxiliar a Barbados. Por su parte, esta isla, de buenas condiciones de abrigo, tenía una superficie muy pequeña. Así se explica, el interés británico por adquirir nuevas colonias situadas a barlovento. En una oportunidad, propuso la compra de Trinidad.[6]

La pérdida de las colonias norteamericanas, y el fin de la guerra supuso para el nuevo gabinete inglés, graves problemas  económicos y estratégicos.

Marinos de guerra en su mayoría, y mercantes, quedaron sin empleo al finalizar el conflicto, unos 60.000 aproximadamente. Estos, al contar  con  pericia en las maniobras de abordo y en el manejo de la artillería, podía convertirse en una envidiable dotación de cualquier flota extranjera.

Los norteamericanos habían incrementado su tonelaje de embarcaciones (533 barcos)  en las islas de barlovento, llegando a desplazar a seiscientas unidades mercantes ingleses.

Típico de la hipocresía de un gobierno acostumbrado al intercambio en condiciones escandalosamente ventajosas, ahora la libre navegación y el comercio, de acuerdo a la oferta y demanda, origen de tantas guerras, de pérdidas humanas y económicas, les parecía que no debía de ser ni tan libre ni tan competitiva.

Las medidas que beneficiaban a los comerciantes norteamericanos, garantizadas en el Tratado de Navegación y Libre Comercio suscrito entre Inglaterra y el naciente Estado en 1783, fueron derogadas cinco años después.[7]

 

Los ingleses necesitaban dominar la ruta de los vientos de Tierra Firme, para acceder a los mercados de Cumaná, Caracas, Puerto Cabello, Maracaibo, Cartagena y Nicaragua, y penetrar al corazón de Venezuela: Barinas y Angostura: La isla de Trinidad brindaba esas condiciones. Por otra parte, las islas francesas de San Vicente, Grenada y Santa Lucía, debían ser vigiladas y controladas, sobre todo en el flujo de alimentos que salían desde Cumaná y desde el río Guarapiche. Tres fragatas y unos mil hombres era la fuerza estimada para concretar estas ideas.[8] Necesitaron mucho más que eso.

Parte de la estrategia inglesa preveía  el control  del río Orinoco. Sabían que el estado de defensa de los castillos que lo guarnecían a la altura de isla de Fajardo era débil. Además, contaban con el apoyo de algunos propietarios españoles, y cándidamente, de una parte de la población empobrecida, que a su juicio, les verían como sus salvadores.[9]

Pero nuevos factores vienen a determinar el ánimo del gobierno inglés para concretar sus ideas. Por un lado, la creciente ascensión de Napoleón, de quien pensaban erradamente, que tenía especial interés sobre América. El pueblo estadounidense simpatizaba con el nuevo orden francés. La solución más práctica: la conquista de Trinidad y el incentivo a particulares para la rebelión de las colonias españolas.[10]

Francisco de Miranda fue una pieza más en el escenario mundial. El escenario de mayor violencia de la Revolución Francesa, se había trasladado a las islas del Caribe, un escenario, en el que los conflictos ideológicos y racistas superaban la capacidad militar regular para enfrentarlos.

De tal manera que el gobierno inglés se propuso alentar a Miranda para Invadir Venezuela desde Cumaná y Maracaibo. Fomentar el nacimiento de una pequeña nación que llegaría hasta la margen izquierda del Orinoco, porque en una operación independiente, los ingleses conquistarían Angostura, Toda una labor patriótica y altruista de nuestros mentores.[11]

No one will doubt that is better for us, that South America should be under the government of Miranda than  of Bonaparte, but it is equally certain that by the interference of Britain, on liberal principle of conciliation, the same object would be obtained  with much more certainly.[12]

Conquistada Angostura, presionarían a  Miranda a negociar un acuerdo de libre comercio, lo que es lo mismo, el ingreso de manufacturas inglesas a cambio del productos agrícolas y mineros.  Estos detalles están explicados con profundidad en el Tomo II de esta colección.

Se estimaban  unos  quince mil hombres en lanchas cañoneras para concretar la toma de Angostura. Los estudios de las mareas y sitios de desembarco  en el río Orinoco fueron hechos con anterioridad.

En  coordinación con el movimiento operacional sobre el Orinoco, atacarían posiblemente Chile, con cuatro mil hombres y una respetable fuerza naval, y Cartagena de Indias con otros diez mil.[13]

La falta de tropas, fue la limitante para que todo aquello no se concretaran. 

Los ingleses fueron más allá. Conquistados los territorios holandeses del Demerara, Berbice y Esequibo, repartieron tierras cerca de Barima, lugar que no estaba en disputa territorial. 

El poder obtenido sin mayores méritos por dádiva del destino, generalmente vuelve soberbio y peligroso a quien lo ostenta, especialmente en los asuntos de Estado. Manuel Godoy no tomó medida alguna para contrarestar los planes en marcha.[14]


Fig. I. Despliegue estratégico de Inglaterra y Holanda en el siglo XVIII

Fig. I. Despliegue estratégico de Inglaterra y Holanda en el siglo XVIII

 


Trinidad inglesa

La escuadra del almirante Harvey se presentó frente a la rada de Puerto España en la madrugada del 16  de febrero de 1797.[15]  El general Ralph Abercromby desembarcó seis mil setecientos noventas hombres: seis regimientos de infantería, dos regimientos alemanes, un cuerpo de cazadores de negros y un bien dotado cuerpo de Artillería.

Con trescientos infantes y  milicias que al primer tiro huyeron al bosque, y los buques españoles echados a pique por decisión propia el gobernador de Trinidad, José María Chacón firmó la capitulación. [16]

El gobernador español firmó la capitulación. Se perdía para siempre una parte importante de Venezuela.

Con la fundación de la estación naval británica en Río de Janeiro en 1808, se creaba un triangulo estratégico entre ésta, Jamaica y Trinidad que cercaba las bocas del Orinoco.[17] San José de Trinidad fue declarado puerto libre poco después de su conquista .[18]

Los juicios de valor sobre hechos históricos, no son deseables en escritos con rigurosidad académica. Pero, el sentimiento que existe en la sicología del venezolano, es de una  sensación de despojo y susceptibilidad ante los problemas del territorio, no es casual ni producto de lo mediático, existen elementos reales, que merecen mayores análisis.[19]



[1]AGI. Caracas, 30. Real Cédula del 8 de septiembre de 1777.  

[2] AGI. Caracas, 150. El gobernador de Trinidad al Consejo de Indias, 1778.

[3] Alejandro Del Cantillo, Tratados, convenios y declaraciones del paz y de comercio que han hecho con las potencias extranjeras los monarcas españoles de la casa de Borbón desde el año de 1700 hasta el día, Madrid, Imprenta de Alegría y Charlain, pp. 574 – 584 y 586 – 590.

[4] AGI. Ultramar, 816. Real cédula del 24 de noviembre de 1783

[5] Jesse A. Noel,  Trinidad, Provincia de Venezuela, Caracas, Italgráfica, 1972, pp. 161 – 163.

[6] Héctor García Chuecos, Hacienda colonial venezolana, Contadores mayores e intendentes de Ejército y Real Hacienda, Caracas, Editorial Crisol, 1946, p. 24.  Noel,  Trinidad, Provincia de Venezuela..., p. 228 –229.

[7] British Library ( en adelante B.L). Additional Papers, 38352. Objects to admitted the ships of the United States into the port of own islands in the West Indies,  ff. 381-392. Pedro Pérez Herrero,  Comercio y mercados en América Latina colonial, Madrid, MAPFRE, 1992, p. 273. 

[8] BL.  Add. 36806. Luis Fliskale, Some observations on the probability of success in case an attack should be made on the island of  Trinidad, Santa Fe, Cumaná, Caracas, Nicaragua, Honduras and Guatemala, 1782.

[9] BL. Additional Papers, 36806. Luis Fliskale, Some observations on the probability of success in case an attack should be made on the island of  Trinidad, Santa Fe, Cumana, Caracas,  Nicaragua, Honduras and Guatemala, November, 16 of 1782, ff. 161 – 178.

[10] Unos de ellos, llamado Mr. Pent,  esperaba  que “todas sus inversiones las recuperará una vez Santa Fe se Subleve”. AGI. Caracas, 96. El gobernador de Venezuela al virrey de Santa Fe, 22 de marzo de1800.

[11] British Library. Additional Papers, 3885. Mr. Suliver, planes para enviar una fuerza a Portugal, 1806, ff. 170–182. BL. Additional Papers, 37884. Lord Selkirk Windham, Observations on the propose expedition against Spanish America, June, 7 of 1806, ff. 9-24

[12] BL. Additional Papers, 37884. Lord Selkirk Windham, Observations on the propose expedition against Spanish America, June, 7 of 1806, f. 22.

 

[13] BL. Additional Papers, 3885. Mr. Suliver, planes para enviar una fuerza a Portugal, 1806, ff. 170 – 182.  BL. Additional Papers, 37884. Lord Selkirk Windham, Observations on the propose expedition against Spanish America, June, 7 of 1806, ff. 9-24. BL. Additional Papers, 883, Observaciones acerca del río Orinoco, posiblemente 1801, f. 268.

BL. Additional Papers, 37884. To general Carwfurd, Downing Street, October, 30 of 1806, f. 220.

[14]Vid. tomo II para ampliar la información.

[15] William Laird Clowes, The Royal Navy, London, Chatam Publishing, 1997, V. IV, p. 333. Juan Manuel Zapatero, La Guerra en el Caribe en el siglo XVIII, San Juan de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1964, pp. 422-423.  Ocupación de la isla de Trinidad, formato en disco compacto,  Armada de Venezuela y Archivo General de la Nación, Caracas, AGN - Armada, 2002.  Relación de las tropas y buques que ocuparon la isla de trinidad en 1797 al mando de Ralph Abercromby, general en jefe de los Ejércitos de su majestad británica, y coordinadas por los buques al mando del almirante Henry Harvey, f. 008, criterio de búsqueda: Harvey. AGI. Caracas, 508. El intendente a Don Diego Gardoqui, 14 de marzo de 1797.

[16] Un tercio de las tropas enviadas desde España y de las dotaciones de la escuadra de Apodaca había perecido meses antes por efectos de la fiebre amarilla. Ocupación de la isla de Trinidad, 1797,.....  Don José María Chacón al gobernador de Venezuela, 27 de febrero de 1797. Criterio de búsqueda: Chacón. “Cláusulas de capitulación que constan de diez y nueve (19) artículos para la entrega de la isla de Trinidad suscrito, por José María Chacón, comandante y gobernador general de la isla de trinidad y el general en jefe de los ejércitos británicos Ralph Abercromby, y Henry Harvey almirante de las fuerzas navales británicas,  18 de febrero de1797, ff. 9 – 10v” en Ocupación de la isla de Trinidad, 1797,..... Criterio de búsqueda: Harvey.

[17] The Navy and South America, 1807 – 1823, Ed. Gerald S. Graham and R.A. Humphreys, London, Navy Record Society, 1962, pp. XXIV-XXV.

[18] Thompson, The Geographical and….,V.V, pp. 306–307.

[19]Vid. tomo II para ampliar la información.