ISLA DE PATOS Y LA GUAYANA ESEQUIBA: a propósito del Tratado del 16 de febrero de 1942

1. ISLA DE PATOS Y LA GUAYANA ESEQUIBA: a propósito del Tratado del 16 de febrero de 1942

1.2. La delimitación del golfo de Paria

Las conversaciones se mantuvieron congeladas entre 1912 y 1933.

En el escenario prebélico de la Europa de los años treinta, las necesidades de suministro de petróleo se incrementaron, de manera especial en Inglaterra, que comenzó a otorgar concesiones en el oriente venezolano. Las exploraciones en el golfo de Paria, arrojaron resultados prometedores.

En consecuencia, el gobierno de Venezuela hizo algunas propuestas informales en 1933,  para la delimitación en el golfo de Paria.

El trabajo fue encomendado a la Oficina de Cartografía del Ministerio de Relaciones Exteriores. El 3 de octubre de 1933, rindió su primer informe, referido exclusivamente a las aguas territoriales:

TABLA I

LATITUD

LONGITUD

OBSERVACIONES

10° 43’

61 °48’

Línea recta a un punto que dista 8 km. Al oeste del islote del soldado

10° 4’ 40’’

62° 05’ 20’’

De allí a un punto intermedio entre Punta Icacos y la costa de Venezuela en marea baja

10° 01’

61° 57’

 

   [1]

 

La Legación Británica en Venezuela envió al Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela el 25 de agosto de 1936, un memorando, que fue el instrumento diplomático de inicio del proceso de negociación, para la delimitación del subsuelo del golfo de Paria.


Fig. II. Isla de Patos

ISLA DE PATOS FOTO


El estilo de la redacción del documento refleja una intención definida: la delimitación del subsuelo o lecho submarino en alta mar. Para los efectos, ambos países debieron elaborar sus respectivas legislaciones y medidas físicas (faros, boyas, etc.).

El gobierno británico quiso dar al acuerdo un carácter local, vale decir,  la delimitación entre una colonia y un  país soberano. Se abstuvo de definir derechos en las aguas superficiales.

Las coordenadas propuestas en este arreglo  fueron las siguientes:

 

Tabla II

LATITUD

LONGITUD

Punto A. 10° 36’ 15’’

61° 54 ‘ 50’’

Punto B: 10° 02’  30’’

62° 05’

Línea a lo largo del paralelo 9° 57’ 30’’ en dirección oeste

61° 31’

Punto X a Punto Y donde la última intercepta los límites de las aguas territoriales de Venezuela aproximadamente en la longitud 61° 56’ 45’’.

 

                   [2]

 

A pesar de que existía una corriente revisionista de las dependencias coloniales, la socarronería inglesa siguió incólume. El ministro británico en Caracas envió una nota el 31 de diciembre de 1936. Era una imposición. Se reservaban expresamente los derechos sobre la isla de Patos, porque Su Majestad no deseaba tratar el asunto  de la tierras de la superficie.[3]

Es evidente la intencionalidad de darle la máxima presión posible al proceso, para obtener en tiempo preciso, un tratado que dejara las manos libres para la explotación petrolera.

Dadas las circunstancias de la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra no tuvo más opciones que ceder. Las probabilidades de perder el conflicto eran reales. Necesitaba petróleo para el esfuerzo de guerra contra Alemania, y veleidades del destino, Venezuela, un país al que invariablemente había destrozado en su alma terrígena, era el seguro proveedor de lo que con tanta urgencia necesitaba.

Sometida a consideración del Consejo de Ministros la nota británica, fue aprobada el 19 de febrero de 1937. Venezuela manifestó el deseo de negociar, pero con la reserva expresa de los derechos venezolanos en isla de Patos.[4]

Por otra parte, las circunstancias de la guerra aumentaron las susceptibilidades. Alemania mantenía  excelentes relaciones con Venezuela. El crucero alemán Emdem visitó a Trinidad  en 1933, luego, en mar abierto, realizó prácticas de tiro.

El crucero alemán Schelesien  hizo igual práctica fuera del mar territorial de Trinidad en diciembre de 1938. El canciller venezolano protestó la acción del crucero. El jefe de la Legación alemana en Venezuela contestó:

A Alemania le es desconocido que Venezuela  reclama la parte septentrional del golfo de Paria como aguas de su dominio, y tampoco le consta a Alemania que tal reclamación hubiera sido presentada o reconocida con virtud internacional.

 

Alemania no protestó esta nueva situación, pero nada indicaba que Venezuela hubiera cambiado el estatus del golfo de Paria.[5]

El gobierno norteamericano estaba al tanto de estos incidentes, así como del plan de delimitación. El Presidente Roosevelt, por boca de su subsecretario de Estado, consideraba el golfo de Paria de inmenso valor estratégico, y le preocupaba sobre manera de que Inglaterra, pudiera unilateralmente cerrar la navegación por ese espacio.[6]

En un radiograma cifrado, remitido por el ministro plenipotenciario de Venezuela en Estados Unidos, se hacía ver este hecho, y la sugerencia del subsecretario Summer Welles, de que el futuro tratado, hiciera referencia explícita a que la delimitación no afectaría los derechos de navegación de terceros países.[7]

Como sabemos, este tipo de delimitación era la primera en su género, y los procesos, prácticas de los Estados y otras referencias eran casi inexistentes, sólo Portugal había hablado de este asunto en 1930.  Así que, se interpretaba, que la delimitación del lecho submarino, abarcaba la superficie en esa misma proporción con las respectivas restricciones.

El gobierno británico flexibilizó su posición en sendas comunicaciones del 21 de diciembre de 1938 y del 9 de febrero de 1939. Ofreció reconocer la isla de Patos como venezolana, con la condición de que no fuera cedida a terceros ni pudiera ser fortificada.

Paralelamente, el gobierno venezolano organizó comisiones técnicas multidisciplinarias, para que, desde diferentes perspectivas, llegaran a la solución más adecuada. Estas comisiones destacaron por su preparación, lo que permitió enfrentar con la debida preparación, las reuniones  celebradas con los británicos a mediados de 1939.

Formaron parte de la comisión técnica para la delimitación del subsuelo del golfo de Paria, el inspector general de Marina, capitán de fragata Antonio Picardi; José María Font y Eduardo Calcaño, del Ministerio de Relaciones Exteriores; Rafael Díaz Fermín, del Ministerio de Hacienda; Rafael Pizani, del Ministerio de Fomento; y el Dr. Pedro Agerrevere, del Ministerio de Obras Publicas.[8]

Sobre la propuesta británica, los expertos venezolanos observaron lo siguiente:

  1. La prevención de Venezuela sobre cuánto petróleo de los yacimientos ubicados en el sector izquierdo de la línea de demarcación, pudieran drenarse hacia los pozos británicos. La Inspectoría Técnica de Hidrocarburos, señalaba que no existía una regla confiable para determinar este problema. Citó algunos ejemplos, como el pozo Ranger de Texas, que drenaba una superficie de diecisiete hectáreas porque la calidad de la superficie impregnada de petróleo, era calcárea, y de gran porosidad. En el caso de otros pozos, donde la superficie de impregnación era arenosa, el área de drenaje alcanzaba las cuatro hectáreas.[9]
  2. En el golfo de Paria, se encontraba el campo de Pedernales, de arena muy fina, y al que le calculaban un radio de drenaje de unos ciento veinticinco metros, por lo que su influencia era muy escasa, tal vez ocho hectáreas. Los pozos Amacuro I y Amacuro II, tenían muy poca influencia en el asunto. Quedaba despejado uno de los problemas más importantes para Venezuela.[10]
  3. El Servicio Técnico de Minería y Geología de la Dirección del Gabinete, opinaba que la estructura geológica de Paria y Trinidad tenían un mismo origen, sus potencialidades petroleras eran altas, y su explotación dependería de la profundidad y dificultades técnicas.[11]
  4. El otro problema de envergadura, era la propiedad del farallón El Soldado e isla de Patos. La Oficina de Fronteras del Ministerio, emitió un memorando de fecha 22 de septiembre de 1936, que fue considerada en las reuniones de 1939. Señaló que en cualquiera de las dos proposiciones de líneas divisorias propuestas por los ingleses, o bien el farallón, o bien las islas, pasarían a sus manos, algo desde el punto de vista jurídico, totalmente injustificado. Se propuso correr la línea más al este.[12]
  5. La Oficina de Fronteras expresaba, al igual que el Ministerio de Fomento, el temor de que Inglaterra hiciera apropiaciones unilaterales, por lo que sugirió negociar, y hacer convenios conjuntos de explotación en alta mar.[13] 

Las Comisiones Venezolana – Británica se reunieron en Trinidad en abril de 1939. Trataron tres aspectos fundamentales: geológicos, petroleros y generales. De estas reuniones, el jefe de la delegación venezolana expresó la seguridad de que Inglaterra iniciaría de manera unilateral las perforaciones, por el temor de que otras potencias se adelantaran, en consecuencia, aconsejaba amarrar este asunto lo más pronto posible.[14]

Finalmente, la comisión técnica venezolana aprobó el memorando de Cancillería sobre la propuesta venezolana de delimitación se circunscribiera al suelo y subsuelo, y no a la situación jurídica de la superficie.

Quedaba  por determinar si el espacio comprendido entre las riberas del golfo era mar libre o cerrado, el respeto a la libre navegación, y que la isla de Patos fuera reconocida como venezolana, finalmente, que la línea de división pasara por la mitad del farallón del Soldado y terminara en el límite de las aguas territoriales venezolanas.[15]

El memorando, modificaba la propuesta británica del 31 de diciembre de 1938, y del 9 de febrero de 1939, donde la línea pasaba a una legua al sur de isla de Patos, desde su misma medianía.

Un año después, la Cancillería venezolana elaboró una solución  alternativa. Lo que entendió el canciller venezolano era que la propuesta de Inglaterra del 9 de febrero de 1939, no se haría mediante un Tratado, sino por medio de instrumentos diplomáticos menos formales, como una Orden del Consejo  de Su Majestad, informando a la comunidad internacional, que tal medida, no prejuzga, derechos de navegación de terceros sobre la superficie, un acto unilateral, con nula participación venezolana.

El gobierno inglés reiteró su disposición a  cederla  en su oportunidad,  mejorada las condiciones de la guerra, siempre y cuando concurrieran las siguientes circunstancias:

  1. Que Venezuela reconociera la soberanía británica sobre el farallón el Soldado.
  2. Que se comprometiera a no disponer  de la isla de Patos a favor de terceros, ni fortificarla.
  3. Un arreglo para uso común de la pesca alrededor de la isla por trinitarios y venezolanos.
  4. Eliminación del impuesto adicional sobre las mercancías provenientes de la Antillas inglesas.[16]

El Canciller Gil Borges respondió punto por punto, de la siguiente forma:

  1. Los términos del acuerdo no debían extenderse a los espacios terrestres ubicados en la superficie, tal como estaba determinado por los memorandos del 25 y 31 de agosto de 1936, enviados por la Legación Británica, salvo la isla de Patos, por su cercanía a las costas de Venezuela (2,33 millas).
  2. La Constitución Nacional prohíbe la enajenación, cesión o arrendamiento de cualquier parte del Territorio Nacional.
  3. El gobierno venezolano no tenía el propósito de fortificar la isla, más no cree prudente renunciar a tomar medidas de seguridad en caso de agresión, cumpliendo con la cortesía de informar a las autoridades trinitarias.
  4. Creyó poco práctico permitir la pesca común en las aguas adyacentes a la isla, por estar dentro de las aguas territoriales de Venezuela. Tal arreglo no sería conforme a justicia y sería una fuente de eternos problemas entre los pescadores de ambas nacionalidades.
  5. Era oportuno reservar el asunto del 30% adicional de impuestos para un acuerdo comercial, por no ser vinculante.[17]



[1] AGDGSLAF, 9.1.24. Oficina de Cartografía del Ministerio de Relaciones Exteriores, 3 de octubre de 1933.

[2]AGDGSLAF, 9.1.24.  De la Legación Británica en Caracas, al Ministerio de Relaciones Exteriores, “Aidé Memoire”, 25 de agosto de 1936.

[3] AGDGSLAF, 9.1.24.  De la Legación Británica en Caracas, al Ministerio de Relaciones Exteriores, 31 de diciembre de 1936.

[4] AGDGSLAF, 9.1.24. Proyecto de nota aprobado en Consejo de Ministros, del 19 de febrero de 1937.

[5] AGDGSLAF, 9.1.24.  De la Legación alemana  en Caracas, al Ministerio de Relaciones Exteriores, 31 de diciembre de 1938.

[6] AGDGSLAF, 9.1.24.  El Ministro Plenipotenciario de Venezuela en Estados Unidos al Canciller de Venezuela, radiograma cifrado, 23 de enero de 1939.

[7] AGDGSLAF, 9.1.24.  El Ministro Plenipotenciario de Venezuela en Estados Unidos al Canciller de Venezuela, radiograma cifrado, 5  de enero de 1939.

[8] AGDGSLAF, 9.1.24.  Acta del 9 de febrero de 1939, en la Casa Amarilla.

[9] AGDGSLAF, 9.1.24.  El Inspector Técnico General de Hidrocarburos, Dr. Luis Herrera F. , al Canciller, 2 de febrero de 1939.

[10] Idem.

[11] AGDGSLAF, 9.1.24.  El Servicio Técnico de Minería y Geología de las Dirección del  Gabinete, 31 de diciembre de 1938.

[12] AGDGSLAF, 9.1.24. La Oficina de Fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores, 22 de septiembre de 1939.

[13] Ídem.

[14] AGDGSLAF, 9.1.24. El Ministro de Fomento al Canciller, 16 de mayo de 1939.

[15] AGDGSLAF, 9.1.24. Memorando de propuesta de delimitación, elaborado por la Chancillería de Venezuela, 9 de febrero de 1939.

[16] AGDGSLAF, 9.1.24. El Ministro de la Legación Británica en Venezuela al Canciller de Venezuela, 22 de enero de 1940.

[17]AGDGSLAF, 9.1.24. El  Canciller de Venezuela al Ministro de la Legación Británica en Venezuela, 2 de febrero de 1940.